• Ciegos guiando a ciegos

    Artículo de opinión de la periodista y escritora Rosa Villada en el que reflexiona sobre «lo poco que hemos aprendido» después de miles de muertes y en un contexto que nos lleva al retroceso.

    El Autor

    Rosa Villada

    Escritora y periodista www.rosavillada.es

    ¿Conocen el cuento del elefante y los ciegos? Seis ciegos discutían entre ellos acerca de la forma de un elefante. Buscaron uno para ver quién tenía razón.

    Rosa Villada opinión normalidad

    El primer ciego tocó el costado del animal. “Es como una pared de barro secada al sol”. Otro tocó los colmillos: “Es como una lanza”. El tercero agarró la trompa: “Es como una larga serpiente”. El cuarto lo cogió de la cola: “Es igual a una vieja cuerda”. El quinto tocó la oreja y definió al elefante “como un abanico plano”. El último, tropezó con una de sus gruesas patas y dijo que el animal tenía “la forma del tronco de una palmera”.

    De nuevo en su casa, cada uno de los seis ciegos estaba convencido de que había experimentado por sí mismo la verdadera forma del elefante y de que eran los demás los que estaban equivocados.

    Pues sí, así es como yo veo la actual situación de “vuelta a la normalidad” con más de treinta mil muertos desde el inicio de la pandemia, más de tres millones de parados y largas colas para recoger una bolsa de comida. Veo ciegos guiando a ciegos, incapaces de elevarse de sus propios condicionamientos, convencidos todos ellos de que tienen la razón y de que son los demás los que se equivocan. ¡Qué poco hemos aprendido!

    Se trataba de que esta crisis planetaria, que nos afecta a todos y que aún no ha concluido, nos llevase a la reflexión y transformación interior de nuestras vidas. Pero no. No digo que no haya cambiado a muchas personas, pero como sociedad solo queremos volver a eso que la propaganda oficial llama “nueva normalidad”. El Roto, siempre lúcido, en una reciente viñeta de El País, decía: “Pronto podremos volver a lo de antes, que trajo esto”.

    El virus de la falsedad

    Y es que esa supuesta “normalidad” a la que queremos volver cuanto antes, es precisamente la que nos llevó a la pandemia, a tocar fondo en relación a una manera de vivir que no se sostenía ni, por mucho que se empeñen, se va a sostener en el futuro, porque lleva inoculado el virus de la falsedad y de la falta de autenticidad.

    El buen rollito de los primeros días se ha convertido en la actual radicalización y polarización de la sociedad, alentada por la Política y los Medios. Meterse en el lodazal de los intereses partidistas de los unos, de los otros o de los de más allá, solo nos conduce a instalarnos en el fango, en el que muchos se encuentran a sus anchas. Parece que este país, como sociedad, aún no ha superado las trincheras ni las dos españas. Y es triste que, como los ciegos, cada cual crea que está en posesión de la verdad, y que son los otros los que se equivocan y los únicos que tienen que cambiar. 

    Lo normal es el problema

    En algún sitio he leído que “no podemos volver a la normalidad porque lo normal es exactamente el problema”. Necesitamos volver mejores, transformados, viéndonos a nosotros mismos, a los demás, y al mundo que nos rodea, con una visión nueva, dejando atrás la capacidad de mentirnos y los egos inflados, que no nos van a servir para nada. Aún queda mucho camino por recorrer y si estamos tan ciegos como los del cuento, si no elevamos nuestra mirada, no podremos ver al elefante completo. No veremos nada, continuaremos instalados en nuestro sueño. Eso sí, seguiremos tan “normales” como antes.

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