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Cómo trabajar en Sanidad y no morir en el intento

El Autor

Juan Javier Andrés

Periodista económico

Más allá de que sea uno de los 32 municipios que componen Londres e incluso de que tenga en sus calles Down House, la que fuera residencia de Charles Darwin, traigo a escena la localidad inglesa de Bromley a cuenta de la primicia que desvelaba en marzo pasado el periódico económico por excelencia, Financial Times. La filial británica de Banco Santander, el antiguo Abbey, estaba ofreciendo contratos de una hora de trabajo al mes y, por tanto, sólo doce horas de trabajo al año. No es nada ilegal según la legislación británica aunque sí bastante bochornoso y da una idea bastante clara de hasta qué punto se está adueñando la temporalidad del mundo del trabajo. Por desgracia no hay que cruzar el Canal de la Mancha ni tampoco salir de la tierra de Don Quijote para asistir a prácticas lamentables y para más inri en la que es, quizás, la profesión más decisiva para el bienestar y salud de miles de personas, la medicina.

Los contratos por semana, las sustituciones de un día o las contrataciones de un solo mes están a la orden del día en el ámbito sanitario de nuestra región, y suelen ser el pan nuestro de cada día para unos profesionales que un día reciben una llamada para cubrir una baja de un día, digamos, en un centro de salud de El Salobre y al día siguiente tienen una oferta para trabajar quince días en Almansa. Tal es el desbarajuste y desorganización que ahora con la llegada del verano y las tradicionales sustituciones de este período se multiplican  estas situaciones surrealistas. Hay quien ha recibido llamadas para presentarse al día siguiente para cubrir una baja de un solo día a 90 kilómetros de Albacete, corriendo a cargo suyo el desplazamiento. Visto lo visto, se llega al absurdo de que hay profesionales a los que les cuesta dinero ir a trabajar.

A este continuo colmo se suma el otro gran problema provocado por una bolsa de trabajo ineficiente, injusta e irrealista que, en vez de agilizar las contrataciones, ahonda en la falta de transparencia, prima los enchufes y deja sin actualizar ni puntuar los méritos de decenas de profesionales, como bien viene informando Diario Sanitario (http://diariosanitario.com/los-invisibles/).

Mientras los que mandan se dedican a la propaganda, a las reformas fantasmas de hospitales y demás menesteres, cunde la temporalidad a espuertas sin que nadie repare en los verdaderos afectados de esta situación, los pacientes, indefensos ante una sanidad sin recursos ni profesionales y con listas de espera kilométricas. A poco puede aspirar un servicio público donde su principal activo, las personas, no tiene unas mínimas condiciones laborales y los recursos necesarios para ejercer su profesión con el mínimo de garantías. Feliz verano.

Lassus - Asociación de Ayuda contra el síndrome depresivo