• Cuidado con el calor y los fármacos

    La mayoría de los fármacos no deben conservarse a más de 30 grados, de ahí que los colegios de farmacéuticos aconsejen a los usuarios que revisen el botiquín, lean los prospectos y consulten cualquier duda sobre la conservación de los medicamentos. Habrá fármacos que este verano tengan que viajar en neveras si los pacientes quieren irse de vacaciones. 

    Un año más, siguiendo las recomendaciones de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), dependiente del Ministerio de Sanidad, el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Albacete recuerda a la población los peligros que puede tener para la salud una mala conservación de los medicamentos expuestos a altas temperaturas.

    Por ello, se aconseja a los pacientes en tratamiento farmacológico que lean con detenimiento los prospectos de los medicamentos y consulten a su farmacéutico para si tienen alguna duda o ven advertencias que no entiendan o les preocupen, dado que algunos fármacos deben mantenerse en el frigorífico, y, en la mayoría, se aconseja que no estén en ambiente que superen los 25 o 30 grados.

    Formas farmacéuticas específicas, como supositorios, óvulos o cremas son bastante sensibles a elevaciones de temperatura. En este caso, «es relativamente fácil juzgar el mantenimiento de la calidad después de la exposición al calor porque el aspecto del producto al abrirlo indicará la estabilidad de estos medicamentos», señalan desde el colegio.

    En general, se aconseja a los pacientes no tomar ningún medicamento sin la prescripción del médico y sin el consejo del farmacéutico, aunque se trate de medicinas que no exijan receta. Asimismo, siempre debe ser el facultativo quien evalúe la interrupción del tratamiento.

    En caso de que el usuario advierta que alguno de los fármacos de su botiquín está caducado o en mal estado, no debe tirarlo a la basura. La mayoría de las farmacias cuentan con un punto Sigre, un contenedor especial para reciclar medicinas.

    Efectos adversos en los medicamentos y en los pacientes

    El Autor

    Sara Mínguez

    Doctora en Farmacia por la Universidad de Castilla-La Mancha

    Desde hace algunos años, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad envía una nota informativa a los farmacéuticos comunitarios en la que nos advierte de la importancia de prevenir los efectos negativos del calor en los medicamentos y en los pacientes que los consumen. De este modo, nos hace responsables a los farmacéuticos de la divulgación entre la población que nos visita, de cómo puede influir el calor en el control del tratamiento de una determinada enfermedad y de la importancia de la conservación de algunos fármacos.

    Debido a las altas temperaturas, es muy importante el buen uso del medicamento. El calor es un factor a tener en cuenta por su posible influencia en terapias médicas de larga duración y en pacientes polimedicados, más aun si son de edad avanzada. Un ejemplo de ello son los medicamentos que pueden aumentar una situación de deshidratación o un golpe de calor, como serían algunos diuréticos y antihipertensivos, en los que las pérdidas de agua diarias se vean aumentadas, añadidas a la sudoración. También algunas drogas, como por ejemplo el alcoholismo crónico, pueden bajar más de la cuenta la presión arterial y agravar los efectos del calor.

    Es por ello que es recomendable controlar el estado general del paciente, manteniendo las condiciones higiénico-dietéticas, como la hidratación o evitar la sudoración excesiva. También es aconsejable la medida frecuente de la tensión arterial y de la frecuencia cardiaca. Con todo ello, es igualmente función del farmacéutico identificar qué medicamentos pueden verse alterados dentro del organismo a consecuencia de los cambios fisiológicos con los que el cuerpo se adaptará a las altas temperaturas y a las condiciones de calor.

    El Departamento de Medicamentos de Uso Humano de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) también ha elaborado una revisión en la que incluye información para la buena conservación de los medicamentos. En este caso, cabe destacar que serán los supositorios, óvulos o cremas los productos médicos más sensibles a las altas temperaturas. Y es en estos casos será el propio consumidor quien, a través del aspecto físico del medicamento, determine si ha mantenido su estabilidad o no. Los medicamentos con apariencia externa visiblemente modificada no deberíamos consumirlos. No menos importante es la conservación de los medicamentos termolábiles (en especial los que hemos de almacenar entre la temperatura de 2º C y 8º C) durante un viaje, siendo imprescindible la utilización de un embalaje isotérmico refrigerado.

    Lassus - Asociación de Ayuda contra el síndrome depresivo
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