• Diez años después de mi trasplante de hígado

    El Autor

    José Luis Sevillano Calero

    Paciente

    Un 25 de mayo del 2010, sentí como la energía vital se liberaba y ocupaba el hueco que la muerte había empezado a socavar en mis entrañas. El generoso acto de la donación de un órgano por parte de una familia anónima, salvó mi vida y me concedió el regalo más hermoso de este mundo: vivir.

    José Luis Sevillano

    Pero, ¿qué han supuesto estos diez años de segundas oportunidades?

    • “El agradecimiento es la memoria del corazón”. Desde el mismo día que recibí la noticia de que había un donante compatible conmigo y había llegado mi turno, prometí honrar su memoria todos los días de mi vida. De esa promesa, nació mi voluntariado en la Asociación de Trasplantados de Castilla-La Mancha, de la que fui miembro activo en la Junta Directiva durante más de seis años.

    La experiencia

    • A través de este movimiento asociativo, he tenido la ocasión de poder participar en campañas de sensibilización y promoción de la donación de órganos, sangre y médula. He conocido de primera mano historias y testimonios de familias donantes; he acompañado a pacientes en lista de espera, donde hemos luchado y sufrido juntos; he forjado grandes amistades con personas trasplantadas de diversos órganos; he sembrado un árbol, una encina en la zona ajardinada de mi Hospital General de Villarrobledo (Albacete) como símbolo de vida e inmortalidad; he escrito un libro titulado “Abrazo de vida” basado en mi experiencia personal y como testimonio de esperanza, amor y agradecimiento; hemos donado un lienzo al Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca de Murcia, bajo la temática de la donación de órganos pintado por mi hija Ariadna, que cuelga en el pasillo de la tercera planta de la Unidad de Trasplantes del citado hospital; he participado con paso firme entre llovizna y nieblas en unas marchas senderistas por los Picos de Europa a favor de la donación de órganos; he tenido la oportunidad de conocer en persona al cantante Raphael (trasplantado hepático) y su esposa la escritora y periodista Natalia Figueroa, que prologó mi libro; he perdido a grandes amigos y amigas de los que me unían proyectos, quehaceres y verdaderas ansias de vivir; he conocido a grandes profesionales del ámbito sanitario, algunos de ellos, protagonistas de mi libro.

    He vuelto a viajar

    • He vuelto a viajar y descubrir nuevos paisajes y ciudades. He vuelto a subir en la bicicleta de montaña para seguir recorriendo la perfecta y universal llanura manchega. He vuelto a presenciar y disfrutar del inmenso cielo color naranja, tiñendo de rosa las nubes que se esconden detrás de las olas de un mar en calma. He normalizado mi VIDA profesional y laboral. He tenido la gran oportunidad de volver a celebrar fiestas de cumpleaños y los nuevos aniversarios cumple-VIDAS. Sigo viendo crecer a mis hijos día tras día.
    • He redescubierto nuevos amaneceres iluminados en los ojos de mis seres amados, la silenciosa oscuridad que envuelve la noche, el rugir de un viento del sur que acaricia mi piel. He descubierto la belleza de lo simple, de lo espontaneo, de lo efímero, de lo cotidiano.

    Sigo dando las gracias

    • Y después de 10 años de renacida vida, sigo dando las gracias por los caminos del hoy y del mañana, por cada sueño dibujado con garabatos de niño, por las nubes blancas con aliento incansable, por el palpitar de la sangre que recorre mi cuerpo, por los cielos en ocaso que se convierten en promesas vestidas de trajes de novia.
    • Y después de 10 años de segundas oportunidades, sigo ilusionado con esas mariposas azules en el pecho, como el primer beso de enamorado, como los sueños de papel colgados en el cielo, como la arena marina donde descansan nuestros secretos.

    Mi segunda familia anónima

    • Y todo esto, gracias a la solidaridad de un donante de órganos y al hermoso gesto de amor de una familia donante, mi segunda familia anónima. Gracias por este hermoso regalo de los primeros diez años de renacida vida.

    Eterno agradecimiento a los profesionales

    PD: No tengo palabras para expresar mi eterno agradecimiento, a los grandes profesionales sanitarios de la Unidad de Digestivo del Complejo Hospitalario Universitario de Albacete, especialmente a mi doctor, confidente y gran amigo, D. José María Moreno Planas por su dedicación, preocupaciones y entrega. Sirvan estas palabras también para la Unidad de Digestivo y Unidad de Trasplantes del Hospital Universitario Virgen de La Arrixaca de Murcia, donde continuo con mis revisiones anuales postrasplante.

    En estos duros momentos por los que estamos pasando, maestría, humanidad y coraje definen perfectamente la labor y compromiso de todos nuestros profesionales de la Sanidad Pública en su lucha desigual contra la pandemia del COVID-19. ¡Gracias de corazón! Mi más sentido aplauso para este colectivo que protege y cuida de nuestra salud. Y si hace falta, nos veremos en la calle defendiéndoles.

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