• Te daré un riñón

    El Complejo Hospitalario Universitario de Albacete se prepara para el primer trasplante renal de donante vivo de Castilla-La Mancha. Le avalan más de una década de experiencia y 450 trasplantes de donante cadáver. Si hace medio siglo Mari Carmen de Huéscar, la presidenta de la Hermandad de Donantes de Sangre, se tuvo que ir a París para darle un riñón a su hermano, hoy, lo que entonces parecía una quimera, ya es posible en Albacete. Y si el caso de De Huéscar fue un éxito, el de Albacete no puede fallar, ya que las medicaciones y técnicas quirúrgicas son infinitamente mejores que entonces. Será una madre quien done el riñón a su hijo para liberarlo de la máquina de diálisis.

    Todo empezó una noche de San Juan del año 2003. Albacete llevó a cabo el primer trasplante renal de Castilla-La Mancha. El Hospital General Universitario se volcó con un reto encabezado por el doctor Julio Virseda, jefe del Servicio de Urología. Pero si entonces no se dio el paso hasta que hubo garantías, hoy se ha optado por la misma estrategia, con seguridad y sin prisas. De hecho, la intervención contará con un equipo, bien del Hospital Clinic de Barcelona o de la Arrixaca de Murcia, para extraer el riñón de la donante por laparoscopia.

    Cabe recordar, tal y como ha subrayado el doctor Virseda, que el primer trasplante de órganos se llevó a cabo en España en 1961 y fue de donante vivo. Por aquel entonces aún no se había asumido el concepto de muerte encefálica, que más tarde revolucionaría los trasplantes con las donaciones de cadáveres.

    La intervención a la que se enfrentará Albacete este mes de septiembre supondrá un nuevo hito. Si hasta ahora los casos se derivaban al Hospital Clinic de Barcelona, ahora los asumirá el Hospital General Universitario. El joven paciente receptor conseguirá, con la donación de su madre, desconectarse de la máquina de diálisis durante décadas, ya que las experiencias previas confirman que el órgano de vivo sobrevive más tiempo que el de cadáver, hasta cuatro y cinco décadas, y requiere menos medicación.

    No hay que olvidar que aunque Urología tenga la última palabra en el quirófano, un trasplante renal implica a medio hospital, desde nefrólogos, intensivistas, urólogos, anestesiólogos, patólogos, enfermeras, auxiliares, coordinadores de trasplantes hasta inmunólogos. El hecho de que ahora esté en juego un órgano vivo aumenta la responsabilidad, de ahí que todos los implicados lleguen «entrenadísimos», como ha asegurado Julio Virseda.

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