ANA ROMERO · Peluquería & Belleza

Azafrán contra el alzhéimer

Imagen del trabajo con azafrán en el laboratorio.

Imagen del trabajo con azafrán en el laboratorio.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Castilla-La Mancha quiere demostrar la eficacia del azafrán en la lucha contra las enfermedades neurodegenerativas. En estos momentos, trabaja para conseguir financiación en una línea de investigación contra el alzhéimer.  El año pasado se quedó a las puertas de una ayuda europea millonaria que le habría permitido trabajar con once grupos de países de la Unión.

El padre de esta iniciativa es el catedrático Gonzalo Alonso, que lleva tres décadas investigando las bondades del azafrán. Aunque su especialidad es la Química Agrícola y pertenece a la Escuela de Agrónomos, Alonso tiene más que demostrado que el azafrán dispone de propiedades biomédicas, es decir, inhibe, mejora procesos en el cuerpo humano. Más de cuatrocientos artículos publicados en revistas científicas de todo el mundo demuestran que esta especia tiene valor más allá de la cocina.

Antitusígeno, antiinflamatorio, estabiliza el ánimo, oxigena la sangre e, incluso, hay estudios canadienses que lo comparan con la viagra. En cualquiera de los casos, el azafrán mejora la calidad de vida y, lo más importante, tiene efectos beneficiosos en la lucha contra enfermedades degenerativas.

Antitusígeno, antiinflamatorio, estabiliza el ánimo, oxigena la sangre e, incluso, hay estudios canadienses que lo comparan con la viagra

En Albacete se está concluyendo  un estudio con pacientes de esclerosis múltiple que, aunque cuenta con una muestra pequeña de enfermos, pretende comprobar si el azafrán  mejora su calidad de vida. En estos momentos, la farmacéutica María José Bagur ultima las conclusiones de su tesis. Bagur espera en breve obtener los resultados y concluir que el azafrán podría beneficiar a los enfermos de esclerosis múltiple. Lejos de hablar de una cura, espera encontrar beneficios en la modulación del humor y la ansiedad y tal vez otros efectos, dado el alto  poder antiinflamatorio de la especia. En definitiva, algun tipo de mejora en la enfermedad.

Y es que no hay que olvidar que, hasta principios del siglo XX, cuando los fármacos sintéticos tomaron fuerza, el azafrán era una herramienta fundamental en las boticas, elemento imprescindible de numerosas fórmulas magistrales, hasta para tratar conjuntivitis. Su uso para mejorar la salud está documentado desde el 1.500 Antes de Cristo. Hoy, en el siglo XXI, también hay un investigador almanseño, Nicolás Cuenca, que trabaja con los efectos de esta especia en el tratamiento de enfermedades de la retina.

Lassus - Asociación de Ayuda contra el síndrome depresivo