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  • «El cáncer te cambia la vida»

    El cáncer, concretamente de mama, cambió la vida de Carolina y de sus dos hermanas. Primero le llegó el diagnóstico a ella, después a su hermana mayor, y ahora la pequeña se tendrá que someter a una mastectomía preventiva con 31 años. La experiencia de esta albaceteña ha sido dura, pero hoy, cinco años después del diagnóstico, se encuentra mejor que en 2015. Y es que si algo tiene claro es que «el cáncer te cambia la vida».

    • Carolina Narro González: «El cáncer te cambia la vida, te pone al límite, pero la vida sigue. Después del parón, hay que centrarse en curarse».

    El cáncer cambió la vida de Carolina y de sus dos hermanas, pero hoy, esa vida sigue

    Que se le cayera el pelo no le resultó duro. De hecho, se compró una peluca y la aguantó un día. Cuando le diagnosticaron el cáncer de mama, Carolina tenía 37 años y dos hijos de 3 y 6 años. La calvicie la llevó con naturalidad y la quimioterapia con paciencia, pero el hecho de perder un pecho sí le resultó duro, ya que han tenido que pasar más de tres años para que se lo reconstruyan y, para lograrlo, los cirujanos han tenido que recurrir a un colgajo de la espalda.

    Pero Carolina Narro es una más, ya que una de cada ocho mujeres desarrollará un cáncer de mama a lo largo de su vida. Como ella, la mayoría pasarán por quimioterapia, radioterapia y seguramente cirugía. Un proceso que no tiene nada de idílico, que es muy duro y hay que tomarse con mucha paciencia. Pero también supone un impasse que para Carolina ha supuesto un cambio de mentalidad.

    Esta paciente acaba de recuperar sus pechos, aunque nunca serán los mismos, y en cuanto la llamen de la lista de espera del Sescam se extirpará los ovarios. Pero, incluso con secuelas, insiste en que «ahora estoy mejor». Siente que tiene una segunda oportunidad y tiempo para hacer deporte, leer, cuidarse y, aunque es autónoma, procura no estresarse.

    Su cáncer y el de su hermana mayor después, les llevaron a un estudio genético que ha confirmado que en su familia tienen una predisposición a los tumores. Por este motivo, ella se quitó el pecho sano y se extirpará los ovarios, pero su hermana pequeña podrá someterse a una cirugía preventiva que le evite todo por lo que han pasado las mayores.

    Así, el cáncer es un trago malo y largo, sin embargo, «también es una llamada de atención para que valores lo que de verdad importa».

    La investigación

    Carolina da las gracias ahora porque, superado el cáncer de mama, el deporte le da energías diarias. Fue la enfermedad la que le llevó a descubrir la bicicleta, así como a apreciar el valor de la investigación. Se hizo socia de Acepain, precisamente porque si ella tuvo una quimioterapia personalizada fue porque alguien dio con la fórmula en un laboratorio. Ahora que ha recuperado su vida, colabora con esta asociación albaceteña para que las mujeres que vengan detrás tengan el mejor de los tratamientos.

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