• Cospedal: «España no ha apostado por la investigación»

    Tenía una trayectoria académica y profesional como para llenar un periódico entero. Sin embargo, ha sido su apellido, Cospedal, publicado en un medio nacional, el que la ha situado en el primer puesto del buscador Google. En el Día Internacional de la Mujer en la Ciencia, la albaceteña Rosario Cospedal García cuenta cómo una niña de provincias tuvo el apoyo docente y familiar para dar el salto a la primera línea de la investigación. Lamenta que España, históricamente, no haya apostado por la investigación científica, pero ella es el ejemplo de que el género y el país no son freno suficiente cuando hay esfuerzo y una fuerte vocación detrás. No firmará la cura del cáncer, aunque le gustaría, pero Cospedal ya tiene un nombre en el mundo de la Biotecnología. Admiradora de Ramón y Cajal y de Margarita Salas, esta investigadora está convencida de que eligió el mejor camino.

    ¿Por qué investigadora? ¿Esperaba ser una farmacéutica detrás de un mostrador o siempre se vio en un laboratorio?

    Desde los inicios de mi carrera me atrajo la investigación y apenas me planteé la opción de trabajar en la oficina de farmacia. Siempre me gustó el laboratorio y buscar el porqué de las cosas. Me interesaba mucho el estudio del cuerpo humano y qué ocurre en su interior; todos los procesos que suceden sin darnos cuenta y qué puede desencadenar la enfermedad.

    ¿Cómo definiría el trabajo de un investigador?

    La investigación es más que un trabajo. Es una forma de pensar y de actuar. Se trata de trabajar duro para conseguir lo que quieres, de buscar respuestas y soluciones a los problemas que van apareciendo, aprendiendo de los errores (ensayo y error); repetir e insistir; esforzarte y ser rigurosa en todo lo que haces con el fin de que el resultado sea válido y puedas estar satisfecha. Hay que ser muy disciplinado, saber trabajar en equipo aprendiendo de los otros y compartiendo tu conocimiento. En fin, como le decía, es un modo de entender tu vida profesional y seguramente también la personal.

    ¿Qué apoyo tuvo en su casa? 

    Siempre tuve un apoyo incondicional, sin el cual no hubiera sido capaz de hacer lo que hice. Me dejaron elegir; siempre me animaron y respetaron mis decisiones. Jamás hubo un reproche por estar tanto tiempo fuera de casa. Mis padres me enseñaron el valor del estudio, del esfuerzo y de las cosas bien hechas. Gran parte de lo que soy se lo debo a ellos.

    ¿En qué situación cree que está la investigación en España?

    Pienso que la capacidad de los científicos españoles es de primer nivel. Cuando trabajamos en ciencia e investigación somos capaces de hacerlo tan bien como el mejor. Pero no siempre nos damos cuenta de ello y a veces nos presentamos al mundo con cierto complejo de inferioridad, que no es cierto y que nos desacredita cuando tenemos que defender nuestros intereses. La mayoría de las veces pensamos que es mejor lo que viene del extranjero y creo que esto es un gran error.

    La ciencia es una inversión a largo plazo. ¿Se valora a los investigadores?

    El problema en España es que no se ha apostado por la investigación científica ni por la innovación. Nunca ha sido una prioridad ni se ha concienciado a la sociedad de su importancia. Sólo basta mirar a nuestro alrededor y ver que las grandes potencias mundiales son aquéllas que han apostado por la investigación y por la educación, pero aquí no se ha hecho. Los centros de investigación y las empresas españolas del sector de la I+D tienen un gran potencial, no siempre reconocido en nuestro país.

    Quiero también señalar que fomentar la investigación y la formación  no es sólo una tarea de los gobernantes, sino una actitud que la sociedad tiene que adoptar y debe priorizar en su escala de valores. Despertar la curiosidad, la necesidad de conocer el valor del esfuerzo que esto conlleva y los beneficios de la I+D+i es un trabajo que debería estar compartido y fomentarse desde todos los ámbitos: el familiar, el institucional, el universitario, el empresarial…

    ¿Qué cree que sería imprescindible para incentivar la investigación?

    Creo que se tendría que concienciar más a la población de la importancia de investigar.  En mi opinión, se deberían promover centros de excelencia donde se haga una investigación seria, exigente, útil a la sociedad y bien remunerada. No se trata de dar subvenciones; se trata de incentivar y premiar la excelencia y los buenos resultados.

    ¿Qué descubrimiento le gustaría que llevase su nombre?

    La cura del cáncer (obviamente, no lo haré).

    ¿Cómo definiría Genómica y cuál es su papel en la compañía?

    Es una compañía biotecnológica dedicada al desarrollo de productos para diagnóstico molecular in vitro y a la prestación de servicios de identificación genética humana.

    Desde hace 11 años, soy directora general y me corresponden las tareas propias de este cargo: gestión de los recursos, coordinación de los proyectos, decisión de la estrategia a seguir, apertura de nuevas líneas de trabajo y de nuevos mercados. En general, todas estas decisiones procuro tomarlas con mi equipo de dirección.

    ¿En qué trabaja en estos momentos?

    Actualmente estamos a punto de lanzar al mercado una nueva plataforma diagnóstica basada en nanotecnología y microfluídica, que permitirá hacer análisis de patógenos infecciosos y de biomarcadores en un tiempo récord y sin necesidad de manipulación, pero con todas las garantías de una prueba molecular. Por otro lado, estamos desarrollando nuevos productos enfocados a la detección de marcadores oncológicos en biopsia líquida (plasma), con el fin de hacer el diagnóstico y seguimiento de los pacientes sin necesidad de tomar una biopsia y con un tiempo de respuesta mucho más corto.

    Una de las nuevas líneas de trabajo de Genómica es la prestación de servicios de secuenciación masiva. Mediante esta secuenciación de fragmentos del genoma humano estamos colaborando con algunas empresas y hospitales en la investigación de nuevas dianas terapéuticas y en el estudio de la respuesta a terapias.

    En el ámbito de la identificación genética, participamos en la realización de análisis de parentesco que permitan la reagrupación familiar de inmigrantes.

    ¿Cree que una mujer lo tiene más difícil en un mundo -el de la investigación- ya de por sí complicado?

    Yo creo que en el mundo de la investigación ya no se hacen distinciones por razones de sexo sino por valía, capacidad de trabajo y profesionalidad. El problema es que esta disciplina exige mucha dedicación y no siempre las mujeres quieren (o pueden) dedicar tanto tiempo a su vida profesional en detrimento de su vida personal. Pero, en mi opinión, si una mujer toma la decisión de hacerlo, entonces es tan valorada como un hombre.

    ¿Le gustaría que sus hijos fuesen investigadores de la rama sanitaria?

    Me gustaría que fueran lo que ellos quisieran ser y que les hiciera felices. Dicho esto, sí me gustaría que alguno de ellos se dedicara a la investigación sanitaria, pero no porque lo haya hecho yo, sino porque creo que es una profesión preciosa, en la que uno puede disfrutar, que te reta continuamente y en la que hay muchas cosas por hacer.

    ¿Qué investigador sería su modelo a seguir?

    Hay muchos modelos a seguir en el mundo de la investigación. El mío sería aquél que trabaja por buscar el porqué de las cosas, es riguroso en sus experimentaciones, no se desalienta ante las dificultades y siempre persigue un objetivo que aporte valor a la sociedad y al campo en el que esté investigando, pero nunca su gloria personal.

    Como figura universal, siempre he admirado el trabajo de nuestro premio Nobel el doctor Santiago Ramón y Cajal. No sólo por su contribución a la ciencia en aquel momento, sino también por sus enseñanzas posteriores y los valores que inculcaba al investigador. Sus “Reglas y consejos sobre investigación científica” deberían ser un manual de usuario para cualquier alumno que decida emprender este camino. Mencionar también, como científica de excelencia y mujer de reconocida valía en este campo, a la doctora Margarita Salas. Ella es, posiblemente, la mejor investigadora que ha tenido nuestro país en las últimas décadas y cuyos descubrimientos han sido el pilar de muchos otros avances en la biología molecular.

    ¿Cuál cree que es el mayor reto en estos momentos para la investigación sanitaria?

    Podría decirle que uno de los grandes retos es averiguar los mecanismos de acción de las enfermedades y buscar biomarcadores válidos para cada patología. El objetivo es implantar en la práctica clínica el modelo de medicina personalizada en el que consigamos diagnosticar correctamente a todos los pacientes y administrarles el tratamiento más adecuado para su enfermedad.

    ¿Qué mujeres, maestras y profesoras, le han marcado a lo largo de su formación?

    He tenido muy buenas profesoras; recuerdo especialmente a mis maestras de Lengua y de Música en el colegio (Doña Isabel y la Hermana Ascensión Gotor); eran dos grandes profesionales e impartían dos asignaturas que a mí me encantaban y con las que disfruté y aprendí mucho. En el instituto tuve la suerte de ser alumna de Doña Áurea, profesora de Ciencias Naturales, una gran profesora, muy rigurosa y didáctica en sus explicaciones. Fuera del instituto recuerdo con mucho cariño las clases de matemáticas de Don Higinio Olivares, que enseñó esta asignatura a medio Albacete, haciéndonos pasar ratos inolvidables.

    En la universidad, no puedo dejar de mencionar a la Doctora Isabel Fabregat, que despertó en mí el interés por la Bioquímica y por la investigación, gracias a sus maravillosas clases y a su dedicación tanto en el aula como en el laboratorio. Fue ella la persona que me animó y me ayudó a irme a Londres a hacer el doctorado.

    Lassus - Asociación de Ayuda contra el síndrome depresivo
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