• Carmen Miedes, la médico víctima de la verdad

    El Autor

    Julio Valer Corellano

    Facultativo Especialista de Área de Anatomía Patológica

    Desde hace varias décadas sufrimos la implantación del pensamiento único, con la osadía de unos y la cobardía de otros. Quieren reescribir la historia, ganar guerras perdidas, y, como en las películas, dictaminar quiénes son los  buenos y los malos. Que nadie se atreva a salirse del guión oficial, será  vilipendiado, insultado con adjetivos que por su uso continuo han dejado de tener su significado original.

    Carmen Miedes

    La médico Carmen Miedes perdió su vida por estar en el lugar y momento equivocados, ser valiente y decir la verdad

     Por casualidad, al buscar información sobre otro tema, descubrí la  terrible historia de María del Carmen Miedes Lajusticia. Olvidada, sólo es recordada en el martirologio y en alguna página de internet. Le tocó vivir una época de nuestra historia que nos la quieren vender como idílica, cuando fue un fracaso por culpa de dirigentes incompetentes, mediocres, resentidos y mezquinos. Semejante a la que soportamos estoicamente ahora, empeñados en sembrar odio, rencor y pobreza. Carmen perdió su vida por estar en el lugar y momento equivocados, ser valiente y decir la verdad.

    Nació en Toledo, un 28 de junio de 1902. Su padre, Mariano Miedes Clemente, era natural de Calatayud (Zaragoza), su madre, Petra Lajusticia Sanjuan, de Tudela (Navarra), y regentaban un comercio de droguería. Carmen tenía cinco hermanos y una hermana, Petra, licenciada en Farmacia. Estudia el bachillerato en Toledo, se traslada a Madrid para cursar la carrera de Medicina, y tiene el privilegio de ser alumna de Don Santiago Ramón y Cajal. Consigue la licenciatura en Medicina y Cirugía en el año 1926, durante la Dictadura del General Primo de Rivera, junto con otras tres compañeras. Obtuvo después el doctorado.  

    Al terminar sus estudios volvió a Toledo, donde abrió una consulta privada. Educada en un ambiente religioso y católico, atendía a numerosos enfermos de forma gratuita, convencida que su deber era dedicar su vida a los demás.

    El día 23 de agosto de 1934 ocurrió un suceso que conmocionó a la ciudad de Toledo. Los hermanos Félix y Julián Moraleda Miján regentaban dos bares. Mantenían un conflicto con varios sindicalistas, por contratar a un camarero no afiliado al sindicato “La Fraternidad”.

    El testimonio

    Esa madrugada son tiroteados en la puerta de su domicilio. Heridos graves, Félix fallece. Durante la investigación y el juicio el testimonio de Carmen Miedes es clave. Vive en el mismo edificio que los hermanos Moraleda. Al oír los primeros disparos se asoma al balcón, y puede ver a los pistoleros.

    Tras varias sesiones, el tribunal hace pública su sentencia: condenadas tres personas por dos delitos de asesinato, con alevosía y tenencia ilícita de armas.

    Cumplieron la condena en el Penal de Chinchilla, pero Carmen no sabía que estaba sentenciada a muerte sin juicio previo. Su delito, testificar en contra de los criminales. Durante los años siguientes, ella y su familia recibieron numerosas amenazas y soportaron coplas macabras sobre su destino.

    En febrero de 1936, el Frente Popular toma el poder sin esperar el final de los escrutinios, ni  la segunda vuelta en algunas localidades.

    La amnistía

    Se decreta una amnistía y los asesinos de Félix Moraleda son excarcelados. El ambiente de acoso a Carmen y a  su familia se hace irrespirable, con la complicidad de los representantes del gobierno en la ciudad. Piden protección al Coronel José  Moscardó Ituarte, Comandante Militar de Toledo, que no pudo darla por ser autoridad militar y no civil en ese momento.

    El 21 de julio, Moscardó declara el estado de guerra e intenta ocupar la ciudad sin conseguir controlar la situación. Toledo vuelve  al bando republicano. Refugiados en el Alcázar, junto con familiares, resisten hasta su liberación, por las tropas del General Varela. Entre ellos están dos hermanos de Carmen.

    Otros dos hermanos fueron detenidos y encarcelados. Su padre acribillado a balazos  cuando atendía su negocio.

    Sus restos no han sido localizados

    El día que se lee el bando militar, Carmen se alojaba en el domicilio de un enfermo al que cuidaba. Su familia la acogió en un primer momento, pero tras el fracaso de Moscardó, y advertir que su presencia suponía un peligro, le pidieron que lo abandonara. Consciente de la situación y del régimen de terror desencadenado contra su familia, se entrega a las autoridades. La encierran en un convento con varias religiosas también detenidas. El día 4 de agosto recibe la visita de un grupo de milicianos y milicianas. Las monjas pueden oír los disparos cercanos, en la parte trasera del edificio. Su cadáver es enterrado en una fosa común del cementerio de Toledo. Sus restos no han sido localizados.

    Fusilamientos

    El presidente de la Audiencia Provincial de Toledo Ángel Martínez de Mendivil y Ondarra y el fiscal jefe Juan José Barrenechea Laverón que dictaron sentencia contra los asesinos de Félix Moraleda, corren igual suerte. Detenidos y encarcelados, son sacados de la cárcel provincial, junto con los dos hermanos de Carmen, José y Jaime. Les acompañan 76 personas más, muchos de ellos sacerdotes, y en la Puerta del Cambrón son fusilados. Venganza por un bombardeo aéreo sobre Toledo.

    Muy pocos recuerdan a Carmen Miedes y a su familia. En los tiempos que vivimos, rodeados de necrófagos, no interesa. Como en un juicio final determinan quién se salva y quién cae en las tinieblas. Sacan a los muertos de sus tumbas, los elevan a los cielos y los vuelven a enterrar. Los fantasmas de Caudete, Carrión de Calatrava, mina de Camuñas, pasaje de Cuasiermas, Villarrobledo, La Roda, Herencia … les persiguen. A la desmemoria histórica ahora la llaman democrática.

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