El rodense que se enfrentó al cólera

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Antonio Escribano Moreno, médico rodense.

Plantó cara a una de las epidemias más temidas de su siglo, el XIX, y dejó escritas unas instrucciones para combatirla que servirían a futuras generaciones. Reconocido por el Instituto Pasteur, el médico rodense Antonio Escribano Moreno dio con las claves higiénicas y sanitarias para mantener el cólera a raya. Hoy se insiste hasta la saciedad en el lavado de manos para prevenir epidemias como la de la gripe, pero esta recomendación demostró su eficacia hace siglos.

Si el XX quedó marcado en sus inicios por la gripe española, el siglo XIX fue el del cólera. Sólo la epidemia de 1885, la más atroz, se llevó más de 120.000 vidas en España. En los pueblos era desolador ver cómo caían familias enteras. De hecho, en la La Roda, el cólera llegó a matar a la mitad de la población. Una bacteria intestinal provocaba diarreas agudas que acababan deshidratando a sus víctimas.

Aquel esperpéntico contexto sorprendió al doctor Antonio Escribano Moreno (1821-1888) cuando era un joven que apenas iniciaba su profesión, pero pronto se dio cuenta de cómo actuaba la enfermedad y cuáles eran las claves para contenerla. Basándose en su experiencia, escribió el manual “Instrucciones populares para la preservación del cólera y medios con los que pueden las familias atender oportunamente a sus enfermos en caso de invasión”.

CLINICA BAVIERA

Los consejos del doctor Escribano hoy se considerarían cuestiones de sentido común, pero en su época tenían poco calado entre los vecinos. El médico rodense dedicó su vida a explicar que la población no podía dejarse llevar por el miedo y que la limpieza tanto del enfermo como de la habitación o los alimentos eran fundamentales.

Aquellos consejos, que tanto bien hicieron a sus pacientes, le valieron la mención honorífica y la felicitación del Instituto Pasteur. También la Sorbona guardaría a buen recaudo sus informes y conclusiones.

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Portada de un diario francés sobre la vacunación de cólera en España. Imagen de la web www.historiadevillapalacios.es

De hecho, la Universidad Complutense de Madrid conserva un manual, de la Real Academia de Medicina, que data de 1865, donde se reflejan los mismos consejos que daba Escribano. Y es que los médicos no lo tuvieron fácil para combatir viejas creencias como la de no lavar a los enfermos. Los galenos de entonces repitieron hasta la saciedad la necesidad de limpiar, blanquear y desinfectar casas y, sobre todo, “orinales y letrinas”. Se hizo hincapié en la importancia de prevenir el contagio con higiene y con una vida sana, comiendo, descansando y haciendo ejercicio físico moderado.

Se hablaba entonces de ventilar “sin ponerse entre dos vientos”, en referencia a los peligros de las corrientes. Las camisetas interiores; no salir de casa sin desayunar o abrigarse los pies y el pecho eran consejos de antes que valen para hoy. Aunque también se daban otras recomendaciones más dudosas, como la de no beber agua hasta que hayan pasado cuatro horas de la comida.

Hace 128 años que el doctor Escribano murió y aquella epidemia ni se menta hoy en La Roda. Sin embargo, el cólera, erradicado en el mal llamado primer mundo, sigue causando estragos allí donde el agua no es potable o no hay sistemas de alcantarillado. No obstante, la prevención es la higiene, tal y como advirtió el doctor Escribano hace dos siglos.

(Este reportaje se ha escrito con apoyo del libro “Algo de nuestro pueblo”, de Inocencio Martínez Angulo).

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