• La sal de la vida te mata

    El Autor

     Gonzalo Luis Alonso Salinas

    Cardiólogo

    Hace unos meses la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertaba sobre el consumo de sal en el mundo. Según sus recomendaciones, no debemos ingerir más de 2 gramos de sodio al día (5 gramos de sal). Pues bien, si seguimos estas recomendaciones, el 75% de la población mundial toma más del doble de lo recomendado y el 99% lo excede. En un análisis por países, tan sólo dos cumplen las recomendaciones de la OMS, Kenya y Malawi. En España los datos no son mejores, consumimos una media de 9,8 gramos de sal diarios (en torno a 24 gramos de sodio) casi el doble de lo que recomienda la OMS.

    ¿Por qué en España, sabiéndolo, consumimos más del doble de lo considerado recomendable? Las culturas mediterráneas, entre ellas la española, le dan primordial importancia a los productos marítimos, y la sal y las “salinas” han sido y son una fuente importante de recursos dentro de nuestro país. Además, la sal ha sido siempre algo que mejoraba la gastronomía y hasta en el lenguaje podemos ver las  connotaciones, siempre positivas, que tiene este producto.

    La frase que abre esta columna, “la sal de la vida” hace referencia a la alegría de la vida, el sentido de la vida; “ser un salao” nunca ha sido ser un individuo hipertenso y con alto riesgo cardiovascular, hace más bien referencia a ser majo, alegre y divertido. La falta de sal también es negativa en el lenguaje, nadie quiere ser un “soso” o un “pan sin sal” porque eso indicaría que nos falta alegría o dinamismo.

    Pero, ¿cuál es la razón de que la OMS recomiende reducir la ingesta de sodio? Pues es sencillo, los dos “grandes” factores de riesgo cardiovascular hoy en día son la obesidad y a hipertensión. La sal, ciertamente no engorda, pero provoca y agrava la hipertensión arterial, haciendo además a las personas hipertensas resistentes al tratamiento médico. Dicho en otras palabras, si te pasas con la sal es muy probable que seas hipertenso, y si además sigues tomando sal una vez seas hipertenso, la medicación no va a ser efectiva en ti.

    ¿Qué más da ser hipertenso? Pues da, y mucho. Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en el mundo desarrollado y en los países en vías de desarrollo. Reduciendo el consumo de sal a los niveles aconsejados por la OMS, podríamos evitar 30.000 eventos cardiovasculares y 20.000 eventos cerebrovasculares en el mundo. Si consumiéramos menos sal podríamos evitar al mundo 50.000 hospitalizaciones, muchas de ellas con funesto resultado y las enfermedades cardiovasculares no serían la primera causa de muerte en el mundo desarrollado.

    Pues visto lo visto, ya sabemos lo que hay que hacer, dejar “la sal de la vida” en el plano literal e intentar “ser un soso” o un “pan sin sal” en el plano real.

    Lassus - Asociación de Ayuda contra el síndrome depresivo
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