• Supervivientes del cáncer

    Nuria García, con 48 años, e Irene Martínez, con 20 años, son supervivientes de un cáncer. No se consideran curadas, porque la espada de Damocles siempre estará ahí, pero sí limpias y con ganas de trabajar, junto con la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) a la que pertenecen, por todos los pacientes que, como ellas, quieren pasar hojas del calendario con calidad de vida. Piden más apoyos e investigación así como dar a conocer su historia, esa que, una vez pasada, cuesta creer.

    Nuria García, con 48 años, e Irene Martínez, con 20 años, son supervivientes de un cáncer.  Su experiencia da las claves para mejorar.
    Nuria e Irene han sido las elegidas por la AECC para leer este año el manifiesto de los actos del Día del Cáncer en Albacete.

    ¿Qué piden quienes lo han superado? ¿Qué mejorarían?

    Nuria García, de 48 años, se recupera de un cáncer de mama

    Llevaba una década como voluntaria de la AECC cuando Nuria García se enfrentó al diagnóstico de un cáncer de mama. No tenía ni el más temido, el triple negativo, ni el menos malo, el suyo era intermedio pero bastante extendido. Le dieron la noticia el 14 de enero de 2022 y hoy ha pasado por una mastectomía, la extirpación de 17 ganglios, quimioterapia y radioterapia. Cuando mira atrás, le cuesta creer que haya sido la protagonista de tamaña pesadilla.

    Ella pide investigación, pero también apoyo psicológico desde el primer día y que se acorten los tiempos, porque “la espera hasta la cirugía se hace eterna”. En su caso, desde el diagnóstico en la sanidad pública albaceteña hasta la mastectomía pasaron dos meses de incertidumbre. Además, desde que recibió la noticia en enero hasta el 7 de abril no tuvo cita con Oncología.

    En el caso de Nuria, su salvavidas fue la Asociación Española Contra el Cáncer. Por fortuna, como llevaba una década de voluntaria, en cuanto supo que tenía un tumor tuvo claro a qué puerta debía llamar. La psicóloga de la AECC, María José, fue el ángel que le fue guiando, junto con socias que ya habían pasado por el camino que le tocaba emprender.

    “Después de una noticia tan impactante, necesitamos ayuda psicológica inmediata. La AECC me ha dado la vida”

    Así, cuando analiza un 2022 de pesadilla, en el que llegó el cáncer y murió su padre, Nuria pide a la sanidad pública que el diagnóstico llegue acompañado de apoyo psicológico desde el primer día, con alguien que ‘traduzca’ qué le pasa y qué decisiones se tomarán para resolverlo. El tratamiento ha sido duro, pero la incertidumbre ha sido otro lastre. Esta paciente quiere que nadie vuelva a quedarse en el limbo que se estancó ella después del diagnóstico.

    “Después de una noticia tan impactante, necesitamos ayuda psicológica inmediata. La AECC me ha dado la vida”, reflexiona ahora una mujer que empieza una nueva etapa. Escribe un libro y disfruta de la comunidad virtual que ha creado en las redes sociales. No hay día que no la paren por la calle para preguntarle cómo está.

    Irene Martínez, de 20 años, acaba de superar un linfoma

    Irene Martínez acaba de cumplir 20 años y está limpia, como le gusta decir cuando le preguntan, porque considera que en cáncer no se puede decir curada, no se debe bajar la guardia. De hecho, le acaban de hacer un PET-TAC, una ITV que le confirme que todo va bien y que pronto podrá retomar las oposiciones a la Policía Nacional que se estaba preparando cuando el cáncer lo desbarató todo.

    Ingresó en el Hospital General Universitario de Albacete el 19 de abril de 2022 en la quinta planta, pero acabaría pasando también por la tercera para acabar finalmente en la sexta. Hasta el 3 de mayo no supo que tenía un linfoma. Es más, cuando escuchó que empezaban con la quimioterapia fue cuando llegó a la conclusión de que se enfrentaba a un cáncer.

    “En la sexta planta me encontré con un personal maravilloso y la Asociación contra el Cáncer me ayudó en todo, incluso se ocupó de buscarle trabajo a mi madre”

    Hoy le pasa como a Nuria, le cuesta creer que haya sido la protagonista de la historia de los últimos meses, pero “en la sexta planta me encontré con un personal maravilloso y la Asociación contra el cáncer me ayudó en todo, incluso se ocupó de buscarle trabajo a mi madre”, recuerda hoy. En su opinión, el apoyo psicológico, que ella encontró en la AECC, como la investigación, son la clave.

    Ahora, Irene sólo piensa en donar su peluca; ayudar como voluntaria, mejor si es con niños, y trabajar unas horas al día hasta verse con las fuerzas suficientes como para retomar la oposición. Y es que es una superviviente muy reciente, aún tiene días en los que las fuerzas no sobran.

    Nuria García, con 48 años, e Irene Martínez, con 20 años, son supervivientes de un cáncer.  Su experiencia da las claves para mejorar.
    Nuria e Irene en la puerta del Hospital General de Albacete.

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