• Difícil de imaginar, pero cierto

    El Autor

    Nazaret Carrión Navarro

    Nunca hubiese pensado llegar a escribir estos tristes pensamientos a mi temprana edad, convirtiendo una esperada y alegre primavera en una auténtica pesadilla. Una pandemia de grandes dimensiones, con origen en China, virus Covid-19, está provocando un gran número de muertes, que ha desbordado el número de centros sanitarios hospitalarios, debido a ello estamos confinados días, semanas, meses… No sólo siento la privacidad de la libertad de movimientos de forma directa a la hora de no poder salir a dar un paseo, de ir a clase, de juntarnos lo domingos en familia sino también siento la impotencia de no poder manifestar físicamente el amor a los míos, a mis padres, a mis hermanas, de no poder besarnos ni abrazarnos.

    Imágenes impensables.

    Los balcones

    Noche tras noche salimos a nuestros balcones con sus luces encendidas, terrazas iluminadas a aplaudir junto con la canción “Resistiré”, que identifican nuestros deseos de seguir luchando y batallando contra este mal invisible. Aplausos que van dirigidos a tantas batas blancas y verdes por su gran esfuerzo y dedicación hacía sus pacientes, transmitiéndoles un rayo de esperanza diaria. Donde día tras día cada uno de esos rayos se funde haciendo frente a la enfermedad. Brindo por esos sanitarios que han sido la prolongación de la familia en cada cama hospitalaria. Mi agradecimiento a todo el personal sanitario que se han dado de lleno para salvar a tantas y tantas vidas humanas sin importarles que en cada termómetro, sonda u oxígeno pudieran dejar parte de su propia vida.

    El duelo

    … Entre estas líneas, hubo una “parada en mi corazón” por la triste noticia que recibimos…no podía creerlo, debía ser un mal sueño pero no… no paraba de llorar y sí paré de escribir…esta dichosa enfermedad se llevó a mi tío Pepe Luis, el tercero de doce hermanos, nunca pensé tener que escribir estos tristes renglones, pero este virus pudo con él. Virus que hizo también de “cortafuegos en la familia”, no dejándonos pasar esa “barrera” de abrazos, besos, y como no también nuestras lágrimas compartidas. En donde sólo ha quedado la posibilidad de descolgar el teléfono y oír nuestros llantos de dolor y desesperación, sin poder hacerle su duelo; en mi caso, sólo con mis padres compartiendo constantemente esas lágrimas brotando de nuestros ojos, llenas de tristeza, nunca había visto a mi padre llorar tanto, a lágrima viva. Imaginándome ya todos nuestros encuentros familiares sin el tío Pepe Luis, siendo siempre él uno de los primeros en ofrecerse a preparar todo para los demás, siendo siempre tan servicial. Qué impotencia, qué tristeza, no podía dar sentido a todo cuanto nos estaba ocurriendo, y ni siquiera poder despedirnos de él, ni velarlo, ni poder darle sepultura cristiana.

    Mi brindis también por ti, tío Pepe Luis:
    “Pepe Luis, has sido todo corazón, para nosotros nunca te habrás marchado, siempre, siempre estarás entre nosotros y en cada uno de nuestros corazones, siempre seguiréis siendo mis once tíos. Cuida de los yayos allí arriba. Un abrazo al Cielo, con mayúsculas. No habrá día ni momento en el que no me acuerde de ti, porque eres ese “Adiós” que nunca sabré decir».

    Empecemos a ver rayos de luz al final de este largo y oscuro túnel

    … Noche tras noche esperaba despertar y que todo ésto hubiera sido un mal sueño…sin embargo cuando los rayos de sol, atravesaban cada mañana mi ventana, levantaban mis párpados y volvía a tomar conciencia de la realidad…. Qué sensación tan amarga, pero espero no acostúmbrame nunca a ella y seguir creando y proyectando ilusiones como la que iba hacer realidad a muy corto plazo: un trabajo de estudio que me ocupó varios años se desmoronaba también en mi imaginación. Un trabajo personal y también compartido con mi tutor para hacer mis anheladas prácticas en la U.N.E.D. Deseo que esta pandemia no ponga punto y final a este gran reto personal.

    …Empecemos a ver rayos de luz al final de este largo y oscuro túnel.

    Lassus - Asociación de Ayuda contra el síndrome depresivo

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