• José Pérez Mel y los médicos olvidados

    El antropólogo e historiador Miguel Lucas Picazo recupera la figura del médico José Pérez Mel, un adelantado en la prevención de las enfermedades infecciosas que auguró la importancia de una enfermería profesionalizada.

    El Autor

    Miguel Lucas Picazo

    Antropólogo y miembro del Instituto de Estudios Albacetenses

    El filósofo H. Bergson nos habla de dos tipos de memoria: la biológica y la pura. Una es una especie de disco duro donde se almacena todo el pasado desordenado, la otra es selectiva y sirve para construir el presente con el que normalmente interactuamos.

    Si traigo a colación esta referencia bergsoniana, es porque las relaciones entre el pasado, el presente y el futuro, es decir, el papel desempeñado por la memoria, están siendo replanteadas en el ámbito de la salud, especialmente a partir de las experiencias sufridas en la pandemia del coronavirus.

    Ya anteriormente, con el VIH, el SARS o la gripe A, se puso de manifiesto la importancia para abordar los problemas de salud pública de los contextos sociales y culturales en los que se desenvuelven estas infecciones y, en particular, se hace hincapié en conocer la perspectiva histórica y diacrónica de las enfermedades.

    Comité de Higiene

    Es ahora, por ejemplo, cuando estamos conociendo y aprendiendo a partir de las consecuencias de la mal llamada gripe española y su internalización, un antecedente inmediato de las pandemias modernas. Fruto de ello fue que la Sociedad de Naciones instituyó un Comité de Higiene que, además de la conceptualización de las nuevas «enfermedades en movimiento», supuso que en las futuras intervenciones sobre la salud fuese prioritario comprender y atajar las situaciones de pobreza y las desigualdades sociales.

    J. L. Barona y J. Bernabeu-Mestre, en su magnífico libro La Salud y el Estado (El movimiento sanitario Internacional y la administración española, 1851-1945), recogen cómo la sanidad española se fue modernizando y cómo fue implementando las reformas dictadas por el Comité de Higiene de la Sociedad de Naciones.

    Fundación Rockefeller

    En este sentido, resultó fundamental la colaboración de la Fundación Rockefeller en diversos programas de formación y la firma de convenios para la mejora de la sanidad pública. Es aquí donde hallamos la figura del doctor José Pérez Mel, que consiguió para Albacete la aprobación de un convenio sanitario con la prestigiosa fundación.

    José Pérez Mel, de origen gallego, tras realizar estudios de posgrado en la reconocida Escuela Nacional de Sanidad con el número uno de su promoción, ejerció como inspector en Segovia hasta que fue trasladado a Albacete en 1931. Aquí se encontró con todo tipo de carencias en materia de salud, por lo que buscó cómo remediar tan penosa situación, entrando en contacto con la Fundación Rockefeller, institución que en la provincia de Cáceres y de la mano del doctor Ruiz Morote ya había realizado un proyecto sanitario rural con mucho éxito.

    Por esa época, el Comité de Higiene de la SN estaba organizando en Ginebra una Conferencia de Higiene Rural, presidida por el español Gustavo Pittaluga, con el fin de establecer un modelo de asistencia sanitaria en las zonas rurales, que en España suponía el 80% de la población. Los gobiernos de la II República, de la mano de Marcelino Pascua y de su equipo, formado con profesionales de la Fundación Rockefeller y de la Escuela Nacional de Sanidad, establecieron unas líneas de actuación de acuerdo con la llamada medicina social.

    La asistencia médica y la atención social se coordinarían en torno a tres niveles: centros primarios, secundarios y terciarios. Los institutos provinciales de higiene se encargarían de la coordinación y de la sanidad preventiva, así como de la asistencia cuando fuese necesario.

    Inspector de Higiene en Albacete

    José Pérez Mel

    Cuando el doctor Pérez Mel llegó a Albacete como inspector de higiene puso en marcha las ideas adquiridas en la Escuela Nacional de Salud y, para ello, recurrió a la Fundación Rockefeller, la cual aprobó su proyecto. Su idea era crear un centro sanitario provincial y una red de centros de atención primaria y secundaria situados en lugares estratégicos. Para ello, solo contaba con el centro de Hellín, que fue creado en 1932 para atender a la población minera y que se encontraba escasamente dotado.

    En estos años se inauguró la sede del Instituto de Higiene del barrio Industria, donde Pérez Mel instaló su laboratorio de ideas que eran muy avanzadas para su época. El estallido de la Guerra Civil le separó durante los años bélicos de su esposa, pues ella había marchado a Galicia de vacaciones y él se hospedaba en un hotel de Albacete junto con los brigadistas internacionales. Al finalizar la contienda, Pérez Mel fue depurado por su colaboración con las administraciones republicanas y a los pocos años sería readmitido en el cuerpo de inspección sanitaria.

    José Pérez Mel y las escuelas de Enfermería

    Por otro lado, es preciso destacar la gran labor de José Pérez Mel como profesor y como autor del proyecto sobre la creación de un plan de estudios para las nuevas escuelas de enfermería que los gobiernos de la Segunda República intentaron implantar, pero que la Guerra Civil impidió. Nuestro inspector y profesor propuso un plan de acceso a la carrera de Enfermería con la titulación de Bachillerato o de Maestra Nacional, de tres años de duración y que desarrolló en una ponencia presentada en un congreso sanitario.

    Se puede considerar que Pérez Mel, además de un gran higienista, percibió que la sanidad española carecía de profesionales de enfermería y, ante cualquier reforma sanitaria, era imprescindible un cuerpo especializado y bien formado, según indicaban a su vez los informes de la Fundación Rockfeller.

    En definitiva, este médico es, como otros tantos, un profesional de la salud injustamente olvidado tanto en Albacete como en otros lugares donde ejerció su labor médica, a pesar de su gran trabajo en la prevención de las enfermedades infecciosas con propuestas muy adelantadas a su tiempo y que llegaron a implantarse en Albacete a través del Instituto Provincial de Higiene y de la Fundación Rockefeller.

    Lecciones vigentes en el contexto del coronavirus

    La pandemia provocada por la COVID-19 ha puesto de manifiesto la necesidad de valorar algunas de sus propuestas como la importancia de los centros de atención primaria. Merece un reconocimiento y que recuperemos su figura para la memoria selectiva de la que nos hablaba Bergson en este presente que necesita entender también la enfermedad en su contexto sociocultural.

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