• Calatayud, el primer neurocirujano

    El 10 de julio se jubila el padre de la Neurocirugía en Castilla-La Mancha. Para sus pacientes supondrá toda una pérdida, pero más de un dirigente político se alegrará de la marcha de un médico, tan polémico como brillante, que se ha acostumbrado a decir lo que piensa. De carácter fuerte y siempre molesto para sus superiores, tanto el PP como el PSOE han tratado de arrebatarle la jefatura del servicio que fundó, pero se va con la conciencia tranquila y dispuesto a seguir defendiendo a sus pacientes aunque lo tenga que hacer fuera del Sescam.

    Vicente Calatayud Pérez no es un castellanomanchego al uso. Habla alemán, inglés y francés y no lo dudó cuando tuvo la oportunidad de formarse fuera de España. Hijo de un abogado, Carlos Calatayud Maldonado, y una profesora mercantil, la gallega María del Pilar Pérez Naya, la vocación le vino de la mano de un tío, hermano de su padre,  el doctor Vicente Calatayud Maldonado, formado en Alemania.

    Políglota, Vicente Calatayud se especializó en Alemania

    Creció en Ciudad Real, la tierra de su padre, en el seno de una familia numerosa de clase media y valores tradicionales. Los siete hermanos estudiaron. De los cinco chicos, dos son neurocirujanos, dos ejercen la abogacía y el quinto es el juez de Menores Emilio Calatayud, también conocido por la sana costumbre de decir lo que piensa. En cuanto a las chicas, una es abogada y otra, enfermera. 

    Vicente Emilio Guillermo -por un abuelo, una bisabuela y la onomástica del día- estudió la carrera de Medicina en Zaragoza. En el año 1978 aterrizó en Alemania, donde se especializó con el profesor Hans Werner Pía en el JLU Giessen. Después de completar su formación, se quedó como jefe de sección en el mismo hospital de la Universidad de JLU Giessen.

    En 1991 vuelve a su tierra para poner en marcha el primer Servicio de Neurocirugía de Castilla-La Mancha

    Los tres neurocirujanos de la familia. Calatayud con su hermano Juan y su tío, Vicente Calatayud Maldonado.

    Siete años después, en 1985, Vicente Calatayud Perez regresa a España para montar el Servicio de Neurocirugía en Gerona junto al doctor Luis Cando. Y, finalmente, en 1991 vuelve a su tierra para poner en marcha el primer Servicio de Neurocirugía de Castilla-La Mancha en el Hospital General de Albacete. Aquel paso supuso un hito, ya que en el siglo XX se podía cruzar desde Madrid a Córdoba y desde Badajoz a Valencia sin la existencia de un servicio de Neurocirugía, lo que llevaba a que murieran por el camino pacientes que hoy se salvan. 

    Aquel reto de poner la Neurocirugía en el mapa se lo ofreció el entonces gerente del Hospital General de Albacete, Antonio Marrón, a quien no conocía, pero aceptó. Empezaría entonces una lucha diaria por sus pacientes, por los continuos desencuentros con los gerentes y el prestigio cada vez mayor de un servicio que se ha mantenido unido como una piña.

    La defensa de sus pacientes le ha llevado a enfrentarse a gerentes y partidos políticos

    Todo lo construido se tambaleó en más de una ocasión, pero Calatayud se marcha dejando un servicio sólido, con grandes profesionales, como son los doctores Campos, Sandoval, Klein y la doctora Ferrara.

    Se va con la pena de dejar una lista de espera contra la que ha luchado con las armas a su alcance, que en el fondo, al no ser político, no son muchas. Como a cualquier médico, siempre le quedará el dolor de aquellos -demasiados en su especialidad- a los que no pudo salvar, pero ha defendido a su servicio frente a todo y a todos. De hecho, sólo tiene buen recuerdo de dos gerentes, de Marrón, que lo apoyó en la puesta en marcha, y de Martino, ya que, aunque tuvieron sus desavenencias, no le guarda rencor porque potenció el servicio.

    La familia, al completo.

    De todas formas, Jesús Martino no fue el único que intentó arrebatarle la jefatura, José Ignacio Echániz, quien fuera consejero de Sanidad, maniobró incluso a nivel nacional para destituirlo.

    Es hermano del juez Emilio Calatayud, con quien comparte la costumbre de decir lo que piensa aunque la verdad tenga consecuencias

    Los gerentes, al ser cargos políticos, nunca han casado bien con este neurocirujano de carácter. Y es que siempre le quedará una espinita. Envidia a su hermano Emilio porque él “dice las cosas claras y tiene capacidad para ejecutarlas”. Vicente, como le enseñó su padre, siempre ha dicho la verdad sin miedo a las consecuencias, pero él ha chocado con la burocracia y la jerarquía política, primero del Insalud y luego del Sescam.

    Sus artículos reúnen a más de 50.000 lectores sólo en www.diariosanitario.com; revoluciona las redes sociales con comentarios que alcanzan a más de 100.000 personas; pero quitando un guiño de Ciudadanos, los políticos han reaccionado tratándolo como si fuera invisible en todos los actos relacionados con el hospital.

    Y es que cuando los políticos, tanto del PP como del PSOE, han sacado pecho por las listas de espera o por unas obras que no arrancaban, él ha sido el único que les ha sacado los colores y les ha acusado de mentir.

    Con dos hijas, dos nietos, los 65 años cumplidos y la sanidad privada esperándole, no hay amenaza que pueda con Vicente Calatayud. Quizá por eso su consulta parece Atención al Paciente. Es un continuo peregrinar de enfermos, tanto de su especialidad como ajenos a ella, que lo han leído y le piden ayuda para salir de las listas de espera. 

    Aquellos que se alegren de su jubilación, que serán muchos, deben saber que no por ello dejará de defender la sanidad pública. Ahora abrirá un nuevo capítulo.  

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