• La Facultad de Farmacia celebra una década de éxitos

    La Facultad de Farmacia de la Universidad de Castilla-La Mancha cumple una década en un año que, aunque complicado, celebra que ha formado a más de 250 farmacéuticos desde que en 2010 iniciara su andadura. Con un programa innovador, basado en la práctica, la facultad, con sede en Albacete, se ha propuesto este 2020 que sus 450 alumnos, repartidos en cinco cursos, tengan una formación práctica y teórica presencial.

    Facultad Farmacia

    La Facultad de Farmacia ha apostado desde el principio por las prácticas, las rotaciones y los grupos reducidos

    Ha formado a más de 250 farmacéuticos

    Este año ha hecho una apuesta presencial con 450 estudiantes en sus aulas

    El 7 de abril de 2008 se aprobaba el título de Farmacia para la Universidad de Castilla-La Mancha. Se daba el primer paso para que el campus biosanitario de Albacete creciera. Así, en septiembre de 2010, sesenta alumnos se convertían en los primeros de una facultad joven e innovadora. La sede definitiva abriría, en el corazón del barrio de Medicina, en 2017.

    Desde el primer día, la Facultad de Farmacia de Albacete empezaba su camino tendiendo puentes con el Complejo Hospitalario Universitario y con los colegios de farmacéuticos. Y es que su programa, y su distintivo, son las prácticas en todas las asignaturas y la rotación en el último año para que todos los estudiantes sepan, desde la primera línea, cuál es la labor de un farmacéutico tanto en la oficina de farmacia como en los hospitales y laboratorios. Los estudiantes también se han implicado en cada campaña informativa, recorriendo con sus batas blancas la ciudad de Albacete, así como ha abierto sus puertas a colegios e institutos. Además, la facultad trabaja de la mano con asociaciones de pacientes como la de párkinson o la de cáncer infantil Afanion.

    Alumnos brillantes

    Con alumnos brillantes, que necesitan más de un 10,7 de nota media para entrar, la Facultad de Farmacia no tiene noticia de que los más de 250 farmacéuticos a los que ha formado hasta ahora hayan pasado por el paro. Y es que esta titulación abre las puertas para un sinfín de caminos, desde la investigación, el trabajo en laboratorios, en oficinas de farmacia, en hospitales como internos residentes o en el Cuerpo Nacional de Farmacéuticos. De hecho, tres de sus alumnos ya están doctorados.

    Esfuerzo

    Su decana, María del Mar Arroyo, tiene claro cuál ha sido el secreto de los últimos diez años y de los venideros, «esfuerzo; aquí se ha hecho todo con mucha ilusión y muchísimo trabajo». Así, este nuevo curso, en el contexto de la pandemia, ha conseguido mantener la actividad presencial repartiendo a los estudiantes en dos edificios, la actual sede de la Facultad y el edificio polivalente de sus orígenes. No obstante, se mantiene el Máster en Ortopedia y en octubre se estrenará el Máster en Ensayos Clínicos.

    La Facultad de Farmacia ha tenido dos decanos, Jorge de las Heras, que fue decano comisario, y Mar Arroyo, que es decana electa desde 2016. Cuenta con sesenta profesores a tiempo completo y más de una veintena de asociados, entre clínicos y básicos. Como colofón a sus diez años de vida, la joven facultad cuenta con un ejemplo cercano a seguir, el del farmacéutico Juan Carlos Izpisúa, el hellinero era investido Doctor Honoris Causa por la Univeridad de Castilla-La Mancha en 2018. Siempre ha defendido el grado de farmacia, que estudió en Valencia, como el más completo para la carrera científica.

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